El autocuidado materno: una deuda colectiva

Publicado el 6 de Mayo, 2026

El autocuidado materno: una deuda colectiva

Hoy, como cada primer miércoles de mayo, es el Día Mundial de la Salud Mental Materna, y quiero hablar de algo que casi nadie nombra. Como todos los años, van a circular mensajes que invitan a las madres a cuidarse, a darse un espacio, a no olvidarse de ellas mismas. Son mensajes bien intencionados que, sin embargo, dejan afuera algo fundamental: el autocuidado de una madre casi nunca depende solo de ella.

Peinarse, maquillarse o tomar un baño con calma son cosas que se pueden intentar con los niños al lado. Pero salir a caminar sola, estudiar, encontrarse con amigas, comer sin apuro o empezar una terapia depende de que alguien más esté con los niños. Todo eso requiere que otro u otra habilite ese espacio, y ahí es donde el sistema falla. No es un problema de voluntad, es un problema estructural: muchas madres afirman no poder cuidar de sí mismas por falta de tiempo o sobrecarga.

A esto se le suma una compañera silenciosa: la culpa. La mayoría de las madres reconoce sentirse culpable cuando dedica tiempo a sí misma. Es esa culpa que aparece cuando finalmente te sentás a descansar o ponés un límite, pero que casi nunca se le adjudica al varón cuando dispone de su tiempo con libertad.

Socialmente, cuando un varón quiere tiempo, lo toma. Cuando una mujer quiere lo mismo, muchas veces tiene que negociarlo, justificarlo o agradecerlo. Todavía hoy, en muchos hogares, que el padre cuide a sus hijos se vive como un favor y no como una responsabilidad compartida, mientras que las madres utilizan mayor tiempo de su jornada en las tareas de cuidado independientemente de su trabajo fuera de casa.

Esto no es un detalle, es la raíz del problema. La OMS estima que 1 de cada 5 mujeres embarazadas o en posparto experimenta problemas de salud mental. Lo más doloroso es que la mayoría ocultan sus síntomas porque creen que deben poder con todo solas.

Una madre que no está bien no siempre lo grita; muchas veces lo sostiene y lo aguanta hasta que no puede más. Y cuando la salud mental materna se resiente, se resiente también el vínculo, los hijos y todo el entorno.

La salud mental materna no es un asunto privado, es un asunto colectivo. Por eso no alcanza con decirle a una madre que se cuide; hay que crear las condiciones para que eso sea posible. Que el entorno entienda que sostener el cuidado no es "ayudar", es ejercer una responsabilidad.

Hoy, en este día, la pregunta no es solo cómo te cuidás, es si tu entorno está haciendo su parte.

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