¿La teta se saca o se deja?
Publicado el 16 de Julio, 2025

Siguiendo con la misma pregunta de la columna anterior, hoy abordaremos el fin de la lactancia. Hablaremos de las posibilidades de destete que existen y cómo podemos dar cierre a esta etapa de la manera más amorosa posible.
Vamos a empezar por la voluntad del bebé o niño/a, quien, en determinado momento, decide no tomar más. Puede comenzar a rechazar el pecho o a distanciar las tomas hasta llegar a cero. Esto, a veces, es vivido por la mamá como algo muy triste e inesperado.
¿Puede ser este el fin de una lactancia? Sí, sin dudas. Es algo que pasa en algunos casos. ¿Se puede seguir intentando si ese es el deseo de la mamá? También. Incluso hay bebés que retoman la lactancia luego de insistir algunas veces. Lo importante es que cada familia busque su punto medio, y, sobre todo, que se puedan respetar todas las partes. A veces será aceptar sin más esa decisión del bebé o niño/a, y otras, insistir un poquito. Cada familia es única, y no hay nadie mejor que sus integrantes para saber qué se adapta a ellos.
Por contrapartida, está la decisión de la mujer de dejar de dar la teta. Esto puede ser por muchos factores: físicos (agotamiento, malestar, incomodidad), mentales (carga mental, entrega total), laborales o de estudio (vuelta al trabajo, muchas horas fuera de casa), el deseo de destetar, entre otros. Las razones de cada mamá son válidas y no son cuestionables.
Para que este proceso sea respetuoso hay que tener algunas cosas en cuenta:
Una de las principales es incluir al bebé o niño/a. Contarle qué va a pasar, por qué se tomó esta decisión y cómo van a sustituir esos momentos de conexión y alimentación. Este paso es muy importante, ya que ellos son parte y van a vivir este proceso en primera persona.
Otra recomendación que se suele dar es “no ofrecer, no negar”. Parece fácil y quizás pueda ayudar en los primeros momentos, pero la realidad es que hay muchos niños que seguirán pidiendo varias veces, y en algún momento va a haber que empezar a negar las tomas. Este proceso debe ser gradual: por ejemplo, se puede empezar quitando las lactadas del día y más adelante las de la noche.
Finalmente, algo muy importante: paciencia, amor, contención y mimos. Tanto para mamá como para bebé. Si estás pasando por esto, no dudes en pedir ayuda: existen personas especializadas en acompañar estos procesos, como puericultoras y asesoras en lactancia, que tienen las herramientas para hacer este camino más fácil.
El destete cierra un capítulo valioso en la vida de la mujer y del niño/a. Al transitarlo con información y escuchando atentamente las necesidades de ambos, están fortaleciendo el lazo que ya han formado. Un tesoro de amor incondicional y respeto que se regalan mutuamente, que son las bases para las nuevas formas de conexión.