Lactancia Materna: entre datos y realidades

Publicado el 06 de Agosto, 2025

Lactancia Materna: entre datos y realidades

Desde 1992, entre el 1º y el 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. El objetivo es claro: informar, visibilizar, comprometer y, sobre todo, generar acciones reales que favorezcan la lactancia en todo el mundo. Se busca democratizar el acceso a la información, poner el tema en agenda pública, y motivar a instituciones, organizaciones y personas a involucrarse activamente.

¿Por qué es importante que esta semana exista?

Si miramos los datos en Uruguay, según la Encuesta de lactancia de 2019, el 57,4% de los bebés menores de 6 meses recibe lactancia materna exclusiva. A nivel mundial, el promedio es del 48%.

Sabemos que los beneficios de la lactancia son muchos, no solo para el bebé, sino también para la madre, la familia e incluso para el planeta. Pero no quiero detenerme en esos beneficios. En esta columna, quiero hablar de otra cosa: cómo hacer posible la lactancia materna.

Porque esos números no son solo porcentajes: son personas, son historias. Algunas que pudieron establecer la lactancia, y otras que no. Y ahí es donde tenemos que poner el foco: ¿qué pasó en esos casos en los que no se logró?, ¿qué obstáculos hubo?, ¿qué podríamos cambiar?.

Los motivos más frecuentes para dejar de amamantar son: baja producción de leche, bajo peso del bebé, la vuelta al trabajo, la salud mental de la madre, dolor al amamantar, condiciones físicas del bebé que dificultan la succión, o el simple hecho de no desear amamantar (una decisión absolutamente válida que también debe ser respetada).

Sin embargo, cuando hay deseo de amamantar y no se puede, la frustración y el dolor son enormes. Porque muchas veces las condiciones necesarias no están garantizadas. Y eso no depende de la voluntad, ni del amor, ni del “esfuerzo” de la madre.

Con acompañamiento profesional (de asesoras en lactancia o puericultoras), muchas de estas dificultades podrían resolverse. Con un sistema de salud informado y comprometido con la lactancia, algunas prácticas innecesarias o perjudiciales —como el suministro de fórmula sin justificación médica ni bien nace el bebé, o la indicación apresurada de complementos— podrían evitarse.

Respecto a la vuelta al trabajo, es urgente pensar en licencias maternales más largas y reales, además de espacios adecuados para la extracción de leche en los lugares de trabajo. Espacios físicos, sí, pero también simbólicos: tiempo, respeto, comprensión.

El lema de este año es: “Priorizar la lactancia: crear sistemas de apoyo sostenibles”. Y tiene todo que ver con esto. Porque no se puede hablar de los beneficios de la lactancia si no se garantizan las condiciones para sostenerla. Si no hay red, si no hay apoyo, si el entorno no cuida, si el sistema no acompaña, no basta con decir que es importante. Hay que hacerlo posible.

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