Verano e infancias: cuidados esenciales para disfrutar sin riesgos
Publicado el 17 de Diciembre, 2025

El verano trae consigo más tiempo al aire libre, vacaciones, juegos con agua y una mayor exposición al sol. Por eso, es un buen momento para repasar algunos cuidados fundamentales para las infancias, tanto si estamos de viaje como si simplemente pasamos más horas fuera de casa.
En relación al sol, año tras año se repiten las recomendaciones y muchas ya las conocemos, pero nunca está de más recordarlas. Se aconseja evitar la exposición directa entre las 11 y las 16 horas, utilizar ropa que cubra bien el cuerpo, preferentemente de colores oscuros, sombrero de ala ancha y lentes con filtro UVA y UVB. El uso de protector solar con factor mayor a 30 es fundamental, recordando reaplicarlo cada tres horas aproximadamente, y siempre después de salir del agua.
En el caso de los bebés de 0 a 6 meses, que aún no pueden utilizar protector solar, no se recomienda la exposición directa al sol. Su piel es extremadamente delicada e, incluso en la playa, el reflejo de la arena puede provocar quemaduras, aun cuando estén bajo una sombrilla. A partir de los 6 meses puede comenzar el uso de protección solar, siempre respetando los horarios adecuados y priorizando la sombra, la ropa protectora y el uso de sombrero.
La hidratación es otro punto clave durante los meses de calor. Antes de los 6 meses, los bebés no deben consumir agua ni otros líquidos: la leche materna o el complemento cubren completamente sus necesidades. En estos casos, es importante ofrecer el pecho o la mamadera con mayor frecuencia. Luego de los 6 meses, se recomienda ofrecer agua varias veces al día, además de mantener una alimentación adecuada.
En relación al agua, tanto en la playa como en piscinas, las infancias deben estar siempre supervisadas por una persona adulta. Supervisar no significa mirar de lejos: es fundamental mantenerse cerca, al alcance de la mano. Cuando hay varios adultos presentes, es importante acordar y nombrar quién está a cargo en ese momento, evitando confusiones.
Los accidentes en el agua aumentan significativamente durante el verano y pueden ocurrir en segundos, incluso en espacios que no parecen peligrosos. Un bebé o niño pequeño puede ahogarse en muy pocos centímetros de agua. Por eso, la vigilancia constante es indispensable.
También es importante recordar que muchos de los flotadores y “salvavidas” que se comercializan son juguetes y no dispositivos de seguridad. Los únicos elementos que realmente ayudan a prevenir ahogamientos son chalecos salvavidas homologados, similares a los utilizados por personas adultas, y aun así no reemplazan la supervisión cercana.
Son muchos cuidados, y nombrados todos juntos pueden parecer abrumadores. Sin embargo, son medidas simples que permiten que el verano sea un tiempo de disfrute para toda la familia. Protegernos del sol, mantener una buena hidratación y cuidar especialmente a las infancias es una forma concreta de acompañar y prevenir.